
Estaré presentando el Capitalismo Gore
en Barcelona dentro del
GENERATECH BCN,
el domingo
05 de diciembre a las 17 horas en HANGAR.
Alejandro Flores/El Economista
La violencia y el asesinato como medios de empoderamiento económico han sido definidos por la autora mexicana Sayak Valencia como capitalismo gore. Este tipo de empoderamiento a partir del crimen es el propio de los narcotraficantes, a quienes llama “sujetos endriagos”, sujetos que habitan en la frontera norte de México y en otras regiones del tercer mundo.
Valencia desarrolla estos conceptos en el libro titulado Capitalismo gore (Melusina, 2010) que se publicó recientemente en España, donde ha sido bien recibido por la crítica, pero no cuenta con distribución en México. Sayak comenta vía telefónica desde España que no ha recibido invitación en México para presentarlo pero que en cuanto la reciba ella encantada.
“Lo que me interesa analizar es un proceso que viene de la construcción de un Estado autoritario y que encuentra en el modelo del macho mexicano su más grande potestad, lo cual tiene que ver con la construcción de la masculinidad en México. En el norte, los jóvenes no tiene figuras que no estén vinculadas con el crimen. Todo mundo quiere ser un narco.
“Capitalismo gore habla de un empoderamiento a través del ejercicio de la violencia y por ello ésta se vuelve rentable. Significa utilizar la muerte de otros como un espacio de enriquecimiento económico”, dice la artista.
Todo por un bulto
Sayak Valencia es filósofa y artista de performance. Nació en México pero actualmente vive en Madrid donde se desempeña como investigadora en teoría de género. A pesar de la distancia, viaja constantemente a su ciudad de origen, Tijuana, lo cual la mantiene muy en contacto con la realidad de nuestro país.
Con el escalamiento de la violencia a finales de 2006, a ella le tocó ver de cerca sus efectos: un día ella iba conduciendo su automóvil por una de las vías principales de Tijuana, muy cerca del centro, y de repente se dio cuenta de que había una bolsa delante de ella. Frenó. Ella asumía que se trataba de una bolsa de basura.
La fricción de las llantas del automóvil propició que la bolsa al contacto se rompiera. En ese momento ella se dio cuenta de que en esa bolsa no había basura sino el torso descuartizado de un hombre.
“Ese día entendí que ese torso era también yo y que, por ello, tenía responsabilidad”, dice Sayak. “Me di cuenta de que mínimo tenía que explicarme qué está pasando. El proceso en México está desatado y no teníamos un lenguaje para describirlo”, apunta. Por eso se dio a la tare de darle un nombre, como el principio para poder darle solución.
“La educación es muy importante, que nos eduquen en una manera no sexista y que el ejercicio de la masculinidad no pase por el ejercicio de la violencia a pequeña escala. La manera en la que se socializan los varones niños es la supresión del llanto: no puedes llorar, tienes que poder más que los demás, y eso genera los valores del macho: el que tiene desprecio por la vida, que no llora, que se aguanta”, dice.
Violencia made in Mexico
“Se está creando toda una narrativa respecto de la violencia en México, en Europa. Si hay un temor creciente respecto a las narrativas de los medios sobre la violencia made in Mexico. La violencia está en todos lados pero lo peligroso es que a México se le etiquete así. Crea mucha fascinación fuera de México en Europa.
“A mí me ha pasado que a la gente le caigo bien pero por ser mexicana y eso es algo que no le pasa a otros inmigrantes. Hay una especie de tristeza en España sobre lo que está pasando en México y también se ha creado una narrativa del miedo: no es seguro, no podemos ir. ya no es un espacio de tránsito como habían estado tan acostumbrados.
“La comunidad internacional está haciendo también una idea de México para poder intervenir, y no creo que esto sea muy positivo. Se está visibilizando de una manera muy espectacularizada no creo que sea por un interés real”, dice la escritora.
Semanas después, ya con el libro en las manos pero sin entender aún muy bien qué era el capitalismo gore, acudimos a la presentación que se realizó en una de las salas de La Tabacalera en Madrid. La autora y los editores, a modo de introducción, nos reciben con el vídeo que se puede ver aquí.
Así fue como aterrizamos en las tesis y argumentos de este libro: a través de esta especie de pastiche horrífico sobre la omnipresencia de la violencia en nuestro mundo contemporáneo. Ahora vamos comenzando a entender en qué consiste esta vuelta de tuerca al Capitalismo: no se puede seguir entendiendo, descifrando y territorializando el mundo entre los ricos y los pobres. Las miserias que ha creado el capitalismo, por más que desee mantenerlas detrás de las fronteras imaginarias del Tercer Mundo, invaden con sus lógicas destructivas cada vez más adentro. Ya no hay un afuera y la periferia está en el centro. ¿Y cuáles son esas lógicas? Las mismas que están ayudando a que aceptemos, sin colapsar, el bombardeo masivo de imágenes violentas que nos acosa cada día. Son las lógicas del triunfo, y de la muerte. Inscrita a fuego en las mentes la orden: “Tienes que tener dinero para ser un buen consumidor”, pero las oportunidades no son las mismas para todos. Por tanto, queda el crimen -tráfico de drogas, prostitución, asesinato, tortura o secuestro de personas-, para obtener solvencia económica, situación social, progreso, poder, éxito. ¿A cambio de? La creación de una mercancía tan valiosa como la vida, pero por medio de su destrucción. ¿Soportado por? El capitalismo al completo se asienta hoy sobre la gran maquinaria del crimen organizado, las mafias, los cárteles de droga, a los que sus gobiernos dicen combatir, pero cuyas economías mantienen en relación de dependencia.
El ensayo de Sayak Valencia, que enfrenta el mundo actual desde la filosofía contemporánea y las categorías económicas, nos lleva a contemplar un espacio de taxonomías nuevas, desde atalayas que se replantean nuestra relación entre las vidas y el dinero, entre el ocio y el consumo, entre la violencia y el sentido existencial, entre el centro y la periferia, entre los hombres que tienen las armas y los hombres (mujeres) que son acabados por las armas.
Y nos propone hacerlo desde el pensamiento y la acción transfeminista, como un discurso que se crea ajeno a la sangre y la violencia. Heredando formas y taxonomías desde lo queer, el transfeminismo no es uno, es muchos, y no da respuesta tampoco a las cuestiones de género sino a aquellas cuestiones de los seres humanos que superan lo genérico. Con aquella presentación (que ha tenido lugar en más ciudades), con su ensayo y los argumentos que entrega en esta entrevista, Valencia está ayudando a llenar estos espacios del accionar contemporáneo, necesitado de la desaparición de ciertas categorías, y proponiendo que, para superar nuestros problemas, nos pensemos de nuevo.
http://periodismohumano.com/culturas/capitalismo-gore-y-transfeminismos.htmlGABRIELA WIENER 15/10/2010
El negocio del asesinato como paradigma del neoliberalismo salvaje nutre Capitalismo gore, de la ensayista y “exhibicionista performática” mexicana Sayak Valencia.
En la Red, a Miss Violence se la conoce porque a veces se viste de hombre. Claro, que es más complicado que eso. "Performo masculinidad", diría ella, que es hijastra-espalda mojada de la filósofa feminista Judith Butler, mexicana, poeta, filósofa, bloguera exhibicionista —"porque nos vigilan", asegura—, aficionada a pintarse un ojo morado para denunciar ciertas cosas y a unir lexemas para sacar ronchas. "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo", dice citando a Wittgenstein.
“La violencia también es una realidad en el espacio de seguridad mental europeo”
En el mundo real, Miss Violence responde al no menos estrambótico nombre de Sayak Valencia, una chica de 29 años especialista en toparse con cuerpos descuartizados mientras conduce por las carreteras bajacalifornianas fumando un piti.
Tanatopolítica o necropoder son palabros con los que también nos topamos a cada vuelta de hoja en Capitalismo gore, su ensayo editado en Melusina sobre la violencia desde la óptica de los nuevos feminismos, y en particular de los que vienen del supuesto Tercer Mundo. Capitalismo y gore: ¿no es esto un pleonasmo? "Todos sabemos que el capitalismo es gore, pero había que decirlo en alto", razona. "La omisión y la falta de lenguaje para pensar las realidades contemporáneas es la que mantiene la economía gore y nos desactiva como sujetos políticos". Vale, pero haga el favor de hacer caer algunos ejemplos de capitalismo gore para las masas. "El videojuego Grand Theft Auto es una muestra de ello. En él puedes practicar sexo con una prostituta y después matarla y recuperar tu dinero. La innovaciones en las tecnologías del asesinato, la venta de órganos del propio cuerpo que se hace a través de Internet, el secuestro…".
Conclusión precipitada: la muerte está de moda. ¿O eso ya es un clásico? "Ya sabes, la moda se nutre de refritos de los clásicos. La forma en que concebimos hoy la muerte como espectáculo, la tendencia a envolver en un halo de excitación y glamour la violencia extrema y gratuita, inscribe a la muerte en unos códigos de producción que nos dicen: si es de actualidad y es rentable, está de moda".
Del espectáculo de la violencia al devenir snuff habla este ensayo-catarsis: "Los muertos se convierten en una imagen más dentro de una cadena de zapping, algo insignificante". Y no olvidemos el transfeminismo, que no por gusto empezamos hablando de Butler. ¿Macho equivale a narco y narco equivale a Estado? "¡Qué buen resumen! Aunque en el libro hay mucho más: necropolítica, bioconsumo, insurrección…".
Algunos dirán que todo tiene que ver, por un lado, con su origen, y por otro, con su destino. La activista nació en Tijuana y hoy vive en Madrid, donde vino a hacer el doctorado en Filosofía y Género en la Universidad Complutense a la vez que pergeñaba manifiestos desde su Blackberry. En medio de esa conexión "hay 10.000 kilómetros de narraciones work in progress", revela.
"Welcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana", cantaba Manu Chao. Sayak Valencia cree que al cantautor francés le faltó decir un par de cosas: "Tijuana es la capital gore por excelencia: los narcos, el machismo, los cadáveres en hora punta, el bestialismo, las niñas vírgenes for sale, la morgue, el infierno… Tijuana es frontera". Y cita una viñeta encontrada en un periódico mexicano: "Durante décadas, temimos que se colombianizara México. Ahora lo que nos da miedo es que se mexicanice el infierno". ¿Es eso lo que temen? "Más bien, mi preocupación radica en que no sepamos ver que la violencia y la muerte no son un producto made in Mexico, sino una realidad, bastante velada, en muchas partes del mundo. Como por ejemplo aquí mismo, dentro del espacio de seguridad mental europeo".
Una muestra: en el escaparate de una tienda de iluminación de la madrileña calle de Hortaleza se oferta un arma-lámpara AK-47. En palabras de Valencia, "violencia decorativa, es decir, armas de alto calibre transformadas en lámparas, objetos de lujo, violencia fashion para decorar tu salón".
¿Creían que nos quedaba lejos, que estaba al otro lado de la alambrada? Pues se equivocaron. Alerta.
http://www.elpais.com/articulo/portada/muerte/moda/elpepisupep3/20101015elptenpor_8/TesMARUJA TORRES 30/09/2010
En estos días de cardos y espinas laborales he empezado a leer un libro editado por Melusina, felizmente radical como todos los suyos, que tiene un título irresistible: Capitalismo Gore. Su autora, Sayak Valencia, es una licenciada de Tijuana (México), filósofa, ensayista, poeta y "exhibicionista performática", definición que he entrecomillado porque me vuelve loca. Y créanme, es bastante difícil volverme loca a mí en estos tiempos tan mediocres. Exhibir la rabia y la ira como obra de arte me parece una salida sumamente válida.
Frente al capitalismo gore, pues, ¿cómo podríamos llamar al nuestro, origen e inspiración del otro? Lo de liberalismo salvaje se nos ha quedado corto. "Neoliberalismo salvaje en progreso desbocado" no funcionaría ni entero, ni en acrónimo, ni con las siglas. Debemos sintetizar. ¿Capitalismo negro, de terror, gótico, trágico? Elijan ustedes, inventen ustedes.
Lo que sí es seguro es que to be continued. O sea, Capitalismo Continuará.
Extraído de:
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Continuara/elpepiult/20100930elpepiult_1/Tes