lunes, 3 de septiembre de 2012
martes, 19 de junio de 2012
FLACSO Ecuador
viernes, 10 de febrero de 2012
PRÓXIMAS PRESENTACIONES EN MÉXICO DEL LIBRO "CAPITALISMO GORE"
sábado, 21 de enero de 2012
Revista e-misférica del Instituto Hemisférico de Performance y Política.
Detalle: Tus pasos se perdieron con el paisaje (2006–presente), Fernando Brito.
ENSAYOS
La narcomáquina y el trabajo de la violencia: Apuntes para su decodificación
Rossana Reguillo
Yuppies, yonquis y mulas: Subjetividades narcóticas, imágenes dialécticas y arte contemporáneo en Córdoba (Argentina)
Gustavo Blázquez
Todos los caminos llevan al norte: Lectura de la noticia de la migración según los coyotes
Amparo Marroquín Parducci
Noción de Gasto y Estética de precariedad en las Representaciones literarias del Narcotráfico
Jungwon Park and Gerardo Gómez-Michel
La crónica del narco y los transas de Cristian Alarcón
Gabriela Polit Dueñas
Capitalismo gore: narcomáquina y performance de género
Sayak Valencia Triana
An Aboriginal Youth Gang Narconomy
Kathleen Buddle Crowe
DOSSIER
Carta abierta de un artista postnacional a un jefe del crimen organizado mexicano
Guillermo Gomez-Peña
El imaginario narcopolítico
William Garriott
Antes
Lolita Bosch
Los Mártires
Santiago Rueda
Palas Por Pistolas
Pedro Reyes
Los Narcocorridos, Expresiones Culturales De La Violencia
Anajilda Mondaca Cota
Vida cotidiana y narcotráfico
Magali Tercero
Ética Para Arón
Rosa Ester Juárez
Narco And Cinema: The War Over The Public Debate In Mexico
Carlos A. Gutiérrez
Gritos en la plaza
Isabel Vericat
The Writing Lesson
Juan de Dios Vázquez
El narco en el país del Nunca Jabaz
Jabaz
El hijo de un capo de Sinaloa en busca de una vida normal
Diego Osorno
ENSAYOS BIBLIOGRÁFICOS
Two Notes On Recent Films By Gianfranco Rosi and Natalia Almada
Christopher Fraga
Contaminating crime and Immunizing Police Gangs: The reemergence of Sovereign State violence in Elite Squad
Micaela Kramer
RESEÑAS DE LIBROS
Brazilian Popular Music and Citizenship de Idelber Avelar y Christopher Dunn
Cristel Justino Díaz
Buena Vista in the Club: Rap, Reggaetón, and Revolution in Havana de Geoffrey Baker
Ana Paulina Lee
Constructing Global Enemies: Hegemony and Identity in International Discourses on Terrorism and Drug Prohibition de Eva Herschinger
Sharada Balachandran Orihuela
El Cartel de Sinaloa: Una Historia del Uso Politico del Narco de Diego Osorno
Arturo Laris
El Hombre Sin Cabeza de Sergio González Rodríguez
Silvia Spitta
La Secreta Obscenidad De Cada Dia; Telemaco / Sub-Europa, O El Padre Ausente; El Deseo De Toda Ciudadana; Querido Coyote; Tristan E Isolda De Marco Antonio De La Parra Y Teresina Bueno
Camila González Ortiz
Making A Killing: Femicide, Free Trade, And La Frontera de Alicia Gaspar De Alba And Georgina Guzman
Nathalie Bragadir
Me Llaman Desde Alla: Teatro Y Performance De La Diaspora Puertorriqueña DE Rosalina Perales
Isel Rodríguez Concepción
No Soy Yo: Autobiografia, Performance Y Los Nuevos Espectadores De Estrella De Diego
Claudia Salazar
Performing Piety: Making Space Sacred With The Virgin Of Guadalupe DE Elaine A. Peña
Jennifer Reynolds-Kaye
Policing Methamphetamine: Narcopolitics In Rural America de William Garriott
Harel Shapira
Pretty Modern: Beauty, Sex, And Plastic Surgery In Brazil de Alexander Edmonds
Ashley Mears
Queering The Public Sphere In Mexico And Brazil De Rafael De La Dehesa
Marta Cabrera
RESEÑAS DE PERFORMANCE
La Casa De La Fuerza De Angélica Liddell
Jorge Louraço Figueira
Ground Down To Nothing But Still Fighting: A Review Of Talco
Lilian Manzor and Austin Webbert
Adelante Sin Miedo De Gustavo Alvarez
Magda Rivera
The Cross Border Project's Fuenteovejuna
Leticia Robles-Moreno
RESEÑAS DE PELÍCULAS
¿Quién Mató A Llamita Blanca? de Rodrigo Bellot
Suzanna Reiss
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domingo, 18 de diciembre de 2011
Maruja Torres en El País Semanal
Cuando ustedes lean esto, y si todo ha ido bien, me encontraré en Roma disfrutando de la tenue iluminación navideña de aquella ciudad del sur del euro, y del calor de dos de mis grandes amigas, Irenísima y Francescona, que es como decir Nueva York a principios de los noventa -un antiguo speakeasy, bourbon, furiosas charlas sobre literatura- y Beirut a mediados de la primera década de este siglo, gintonics al atardecer en la terraza superior del hotel L'Albergo e irónicas conversaciones sobre la guerra. Cuando el año termina es conveniente visitar a los que nunca nos fallaron, ni llevan camino de hacerlo.
"El mundo está hecho un asco, pero el periodismo será mejor"
Pero mientras escribo ahora me encuentro en el agostado terreno de la despiadada realidad. Por una parte, el pimpante Cuarto Reich nos engulle, y esta vez sin que se produzcan heroísmos a lo Casablanca: más bien en estrecha colaboración con La Marsellesa. Medievalmente, Arabia Saudí nos confirma que toda aberración puede convivir en un mismo plano temporal. Allí, los machos dominantes claman que, de permitir a las mujeres que conduzcan, se producirá una pérdida simultánea de la fidelidad, la virginidad y la exclusividad (¿nada sobre la depilación al caramelo?), con el consiguiente aumento de la disminución de control viril por parte de los tripudos caballeros. Pero, tontines: si no tienen pasaporte, ¿no veis que no pueden huir de vosotros, que es lo primero que tendría que hacer cualquier saudí sensata al verse al volante de su propio Ferrari? Lo suyo sería enviar a ese fascinante país tan amigo de Occidente a una legión de psicoanalistas argentinas no lacanianas, para someterles -a ellos, claro- a una brutal terapia de grupo. En fin.
Asistimos también al renacimiento de un género periodístico: el desechable es el reportaje. Ah, ¿quién dijo que los periodistas estaban acabados? Puede que hasta yo misma, en un momento náufrago. Pues no. Poco a poco, y pese a las dificultades añadidas por la coyuntura a los problemas que siempre tienen los colegas, la profesión ha ido recuperando su verdadero espíritu: el de buscar porquerías y sacarlas a la luz. Son tantas las basuras morales que se acumulan a nuestro alrededor, especialmente en el terreno de las ex prestaciones sociales, que lo que fue un mero suelto perdido en un rincón de la página -"Fallece de frío un vagabundo a la puerta de una tienda de Gucci"- se ha convertido en una sólida cantera proveedora de temáticas.
Nunca tantas personas a la vez, durante tanto tiempo y por culpa de tan poca gente habían pasado, de un plumazo -yo empezaría a usar la palabra masazo, de Artur Mas- a ejercer la condición de desechables, a merced de que cualquier plumilla se les acerque y les interrogue. Y digo plumilla como sinónimo: un reportero armado con cualesquiera que sean los útiles tecnológicos que precise.
Entiéndanme, esto no es una queja. Bien al contrario. El mal que supura nuestra sociedad tiene que ser puesto en evidencia, y cierto es que cada vez más los medios -cada vez más digitalizados, añado- dedican mayor espacio a las tragedias individuales producidas por el capitalismo gore (me adueño de la acertada definición de la escritora Sayak Valencia). Se produce el hallazgo de la víctima -si viva todavía, se la interroga-, se realiza el seguimiento de la noticia, hablan los parientes, se inician los pleitos... Magnífico. Esta labor periodística tiene como objetivo no sólo informar, sino, como decíamos cuando yo era joven, ayudar a tomar conciencia. En los dos sentidos: de ser consciente y de que la injusticia te duela por dentro. Sólo una sociedad informada puede acceder a ese estadio superior del ser humano que es el dolor por la arbitrariedad y la crueldad padecidas por otros, y pasar de ahí a la tolstoiana pregunta "¿Qué podemos hacer?". Y así, rumiándolo, quién sabe.
Creo que un excelente complemento de este tipo de periodismo sería ir a donde los responsables -y culpables- y, sin llegar al acoso que acecha a la Campanario, por poner un ejemplo, sacar a la luz quiénes son, a qué dedican el tiempo libre, cuánto ganan por matar con decretos, a qué colegio van sus hijos, a qué mutua pertenecen...
El mundo está hecho un asco, pero el periodismo será mejor.

